11 junio 2017

Entrevista concedida a estudiantes de ES


Explica quién eres, tu trayectoria y experiencia y tu profesión actual
Soy Montserrat Sánchez, Diplomada en Educación Social, Master en Prevención y Tratamiento de las Conductas Adictivas y Master en Intervención Criminológica y victimológica.

Estuve 12 años trabajando en el ámbito penitenciario con internos condenados por delitos sexuales, delitos violentos, con problemas de consumo de estupefacientes y / o que presentaban conductas agresivas y disruptivas. Posteriormente estuve un año en una Unidad de Escolarización Compartida (UEC) y un Centro Abierto, y ahora llevo dos años en un Instituto de Terrassa como educadora social, trabajando con alumnos que presentan necesidades educativas especiales (NEE) en un aula abierta .

Paralelamente dos tardes a la semana estoy con alumnos de 4º de la ESO de un Instituto de Sabadell para que puedan conseguir el graduado. Son 5 alumnos en riesgo de exclusión social y con unas necesidades emocionales que requieren de un acompañamiento basado en el ámbito relacional y personal.

De forma puntual realizo cursos y talleres de formación en torno a la resiliencia, la gestión del estrés, la perspectiva de género, las habilidades directivas en entidades sociales ... etc. Y cada semana asisto a casa de un chico con TDAH, trastorno del lenguaje y fuerte impulsividad que presenta conductas disruptivas en el aula.


Cuando intervienen los educadores sociales en el mundo escolar? De dónde viene la demanda? Y como intervienen? (Horarios fijas, como actúan, desde la clase, atención individualizada ...)
La demanda surge desde la propia escuela y del patronato que la gestiona, la Fundación Main, de carácter social, con numerosos proyectos que abordan la exclusión social de niños, jóvenes y familias. La carga lectiva es de 20 horas a la semana, de lunes a jueves. Los martes por la tarde es el espacio dedicado a la coordinación con el claustro de secundaria y los tutores, junto la jefe de estudios.
La educadora está ubicada en un aula diferenciada y apartada del resto de clases para poder hacer un abordaje más informal y privado. Cada alumno/a tiene una carga lectiva en el Aula Abierta diferente, según sus necesidades; puede ir desde una hora hasta las 5 horas a la semana.

Con algunos se trabaja en grupo (de máximo 4-5 alumnos) y con otros la acción social es individual, pudiendo ser modificado a lo largo del curso según las necesidades que se vayan detectando y los avances que se vayan observando.

El Aula Abierta del Instituto donde trabajo se llama Aula 9 ya que existen 8 aulas de la ESO (dos por curso). Con este nombre se quería integrar la figura de la educadora social en el trabajo docente y entender que el espacio de la educadora no era un aula de castigo donde dejar los alumnos con más dificultades o que presentan conductas disruptivas sino que era un espacio de trabajo socioeducativo integral.

¿Qué objetivos giran en torno su intervención?

Objetivos generales

  • Complementar la labor educativa llevada a cabo en las clases ordinarias.
  • Ofrecer un espacio físico y temporal donde expresar inquietudes, dudas y malestares personales.
  • Mejorar el rendimiento académico de los alumnos que formen parte del proyecto, de acuerdo a sus posibilidades.
  • Desarrollar las competencias básicas: comprensión y expresión oral y escrita, agilidad en el cálculo y la resolución de problemas matemáticos, conocimientos esenciales de los ámbitos social y científico, y autonomía en el trabajo.
  • Mejorar la motivación intrínseca por los aprendizajes y las expectativas de futuro.
  • Sentir el centro educativo como un espacio propio y acogedor en el que tienen un lugar donde pueden expresarse y crecer.
  • Reforzar la atención personalizada.
  • Facilitar la acreditación del Graduado en Educación Secundaria Obligatoria (ESO).
  • Descubrir y potenciar sus habilidades y capacidades, lo que contribuirá a mejorar su autoestima.
  • Identificar y reducir los riesgos sociales de inadaptación y marginación social.
  • Mejorar sus habilidades sociales básicas introduciendo algunas más complejas.
  • Potenciar los valores de convivencia, cooperación y respeto para lograr una formación integral que favorezca su socialización en todos los ámbitos.
  • Identificar, prevenir y actuar sobre los conflictos escolares.


Objetivos específicos

  • Fomentar el trabajo cooperativo y colaborativo.
  • Utilizar las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) como herramienta de aprendizaje en todas las áreas.
  • Reducir las conductas disruptivas dentro y fuera del aula.
  • Potenciar el conocimiento del medio y la integración de la Escuela en el tejido asociativo de la ciudad.


Estos objetivos se trabajan desde la perspectiva de la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, ya que muchos alumnos destacan en habilidades o ámbitos que no son potenciados desde los sistema educativo tradicional.


Para poderlo explicar a familias y alumnos, utilizo la imagen de la derecha, para que de manera informal y didáctica entiendan que no todos aprendemos de la misma manera o incorporamos la información para las mísmo vías.

¿Realizan una intervención conjuntamente con otros profesionales?
Efectivamente, de manera intensiva me coordino con el orientador - psicólogo de la misma Fundación, que trabaja en la escuela 3 días a la semana. Con él ponemos en común los casos, la forma de intervenir y aspectos de tipo psicológico a tener en cuenta.

Semanalmente nos reunimos con la jefa de estudios y otra docente con una trayectoria docente dilatada; los cuatro formamos parte del Departamento de Atención a la Diversidad y Calidad de las Relaciones (DADiQR). Allí repasamos los alumnos NEE de la ESO (unos 45). No todos ellos asisten al Aula 9 sino que algunos tienen adaptaciones curriculares o metodológicas dentro del aula o seguimiento por parte del orientador, horarios adaptados, seguimiento tutorial más intensivo ... etc.

¿Con qué organismos se coordina?
Me coordino periódicamente con el EAP, CRAE (en el caso de alumnos que están tutelados) y psicólogos/as externas que los atienden. Contactamos con la OME en los casos de absentismo, inspección cuando se producen cambios de escuela o alguna incidencia y con Servicios Sociales en los casos que lo requieran. En el caso del CSMIJ lo centralizamos con el orientador / psicólogo al tener un carácter más terapéutico.

¿Qué funciones haces como educadora social en la escuela? ¿En qué ámbitos se hace más incidencia?
El ámbito emocional y de acompañamiento son los dos pilares en los que se fundamenta la acción educativa. Además se llevan a cabo las siguientes funciones:

  • Tutorización de los alumnos
  • Gestión de conflictos
  • Apoyo a los docentes en el trato cotidiano con los alumnos
  • Gestión emocional
  • Mediación entre alumnos, alumnos y profesores y entre padres y alumnos
  • Fomento de hábitos de estudio y planificación
  • Acompañamiento de los alumnos en su proceso académico y personal
  • Apoyo a los alumnos con los dossiers y materiales adaptados
  • Coordinación con los servicios externos que intervienen en la escuela: CSMIJ, psicólogos privados, CRAE's, EAP, inspección, OME ...
  • Potenciación de habilidades sociales básicas y complejas
  • Planificación, junto con el equipo docente, de estrategias y objetivos a alcanzar por cada uno de los alumnos
  • Implementación de estrategias para reducir las conductas disruptivas dentro y fuera del aula

¿Conoces los ámbitos que trabajan los educadores / as sociales en las escuelas?
Sí, formo parte del Grupo Educación Social y Escuela del CEESC y conozco otras experiencias de educadores en centros educativos. En la mayoría de casos los educadores trabajan fuera del horario lectivo, pensado más como un apoyo al estudio o un trabajo más lúdico.

Hay algunas experiencias de educadores en aulas abiertas que abordan aspectos académicos y de coordinación con servicios externos de apoyo. Algunos de ellos son contratados por el AMPA y están a media jornada.

En comunidades autónomas como Galicia o Extremadura los educadores ya forman parte del equipo educativo de los centros escolares y por ejemplo, el próximo curso se incorporarán educadores sociales en las escuelas de la Comunidad Canaria, poniendo de manifiesto una creciente demanda de profesionales que atiendan a estos alumnos dentro de los espacios formales.

¿Qué necesidades educativas surgen dentro del ámbito escolar?
Por un lado la tipología de alumno/a ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, mostrando necesidades educativas cada vez más diferenciadas de lo que se había manifestado antes. En concreto, diagnósticos como el TDAH, los trastornos alimentarios, los trastornos de personalidad o los cuadros depresivos o ansiosos han interferido en el funcionamiento habitual de las clases ordinarias. Además de las pautas médicas que se derivan.

Por otro lado tenemos alumnos con una baja tolerancia a la frustración, una gestión emocional deficiente, una distorsión de los niveles de exigencia y autoexigencia, una acentuada falta de interés por aspectos académicos tradicionales, una fuerte impulsividad que genera conflictos interpersonales periódicos... Todo ello implica que el profesorado debe incorporar nuevas herramientas y estrategias para poder trabajar con estos alumnos de forma efectiva y eficiente, al tiempo que han de gestionar las emociones que estos cambios los provocan.

Uno de los aspectos con los que actualmente trabajamos es con el Cono del Aprendizaje de Edgar Dale, para incorporar la necesidad de trabajar con actividades más interactivas y que faciliten una implicación emocional del alumnado que ayude a elaborar y retener los contenidos que se les transmite.

¿Se está dando respuesta a estas necesidades?¿Cómo?
Poco a poco se están dando respuesta a través de figuras como el educador social, los profesionales del CSMIJ, escuelas de formación como la Rosa Sensat o la Fundación Bofill... Y se hace desde la formación, el acompañamiento, la creación de espacios como las aulas abiertas, la elaboración de protocolos de actuación (por ejemplo en el caso del bullying, los trastornos alimentarios, conductas autolíticas ...)

¿Podemos decir que hay necesidades que no se están abordado desde la escuela? ¿Hay repercusiones?
Desde mi punto de vista creo que se están dando respuestas a las necesidades de la escuela pero todavía quedan aspectos a mejorar como la gestión emocional de los equipos docentes ante las nuevas tendencias en el alumnado o la capacidad de adaptación de los maestros hacia estos cambios.

Las repercusiones más directas y manifiestas es lo cierto descontento por parte de padres y alumnos al entender que no se están teniendo en cuenta las necesidades específicas de los alumnos y la falta de recursos para poder abordarlas. Esto implica una menor motivación para aspectos académicos y en muchos casos el cambio constante de escuela a fin de encontrar aquella que dé respuesta a las inquietudes de unos y otros.

¿Piensas que la figura del educador / a social es necesaria dentro de las escuelas de primaria? ¿Por qué?
Es un debate que este año hemos ido teniendo con la dirección de la escuela y con el claustro de secundaria. Entendemos que cada vez es más importante incorporar figuras como el educador social a niveles más elementales para dar una respuesta más temprana a problemáticas detectadas.

Recientemente se hizo una pequeña formación a los docentes de primaria de la escuela por parte del orientador y yo misma para ofrecer algunas herramientas que estábamos aplicando a secundaria y que podían servir para intervenir en aquellos casos más destacados. La valoración fue precisamente que necesitaban de estas líneas de actuación para poder intervenir de forma óptima.

Los docentes de primaria demandan esta figura ya que muchas de las dificultades que se acentúan en secundaria surgen los primeros ciclos y todos consideramos necesaria una prevención que reduzca los niveles de fracaso y angustia que se ponen de manifiesto en la ESO y en la etapa de la adolescencia en general.

¿La intervención que lleva a cabo el educador social se centro exclusivamente en el alumno o tiene en cuenta el colectivo en el que éste se desarrolla?
La intervención que se lleva a cabo está centrada en el alumno/a entendido como una figura con multitud de influencias y marcado por el entorno. Por ello se tiene en cuenta su personalidad, su talante e intereses personales, su grupo de iguales, su cultura, sus inquietudes y sus potencialidades.

Se interviene con los padres, con los recursos externos que trabajan con él (psicólogos, psiquiatras, médicos ...), etc.

¿Como hacen los educadores sociales el seguimiento de los casos que atienden? ¿Qué voz se le da al alumno?
Semanalmente la educadora ve a todos los alumnos en varias ocasiones, incluso a la hora del patio, para ver su estilo relacional, el tipo de desayuno que lleva, los juegos que propone, las interacciones con las figuras de autoridad...

Los lunes se habla de lo que han hecho el fin de semana: qué actividades han llevado a cabo, con quien, la participación o no de los padres, si han consumido, con quién, cómo se han sentido en un espacio informal y no planificado...

En todo momento la voz del alumno/a es esencial en el Aula 9; partiendo de sus manifestaciones se trabaja un aspecto u otro, se traspasa la información al claustro en caso necesario para poder elaborar estrategias de abordaje (avisando previamente al alumno/a para no traicionar su confianza).

Cuando se incorporan tienen que firmar un contrato pedagógico por el que el alumno / a se compromete a:

  • Asumir el proyecto con responsabilidad y compromiso.
  • Presentar buen comportamiento y una actitud de respeto.
  • Participar activamente en las diferentes propuestas de trabajo que se planteen.
  • Plantear las dudas / inquietudes que tengan, sean del ámbito o la temática que sean.

Los viernes envío un registro en el claustro de secundaria con las valoraciones de los alumnos. Por colores (verde, naranja, rojo) se evalúa la asistencia, la puntualidad, el rendimiento, la actitud y el respeto. Se añade un pequeño cuadro con observaciones más concretas de aspectos que haya que destacar (informaciones relevantes que pueden interferir en el rendimiento académico del alumnado, situaciones conflictivas concretas, mejoras en algún ámbito ...)

Siempre se intenta compensar las informaciones negativas con los avances positivos que se vayan produciendo. Recordemos que la educación social trabaja partiendo de potencialidades y no con las limitaciones.

¿Los diferentes profesionales de los centros educativos cómo valoran la figura de los educadores / as sociales?
En el caso de la escuela donde trabajo, en el primer curso se hizo un trabajo de concienciación y explicación de la figura del educador social para que no vieran en mí una supervisora ​​de su trabajo o una cuestionadora de sus procedimientos. Se dejó claro que se trataba de una figura de refuerzo y acompañamiento.

Hay que decir que al principio había ciertas reticencias por parte de algunos docentes, ya que algunos entendían que lo que había que incorporar eran docentes y no figuras externas que pudieran distorsionar la dinámica académica ordinaria. A las pocas semanas vieron los resultados de la intervención de la educadora social y a partir de entonces la coordinación y la colaboración fueron absolutos.

¿Piensas que todo el poder sobre las decisiones del centro recae en la figura del director? ¿Cómo es de democrática la escuela?
No, el peso de las decisiones recae principalmente en el claustro, siguiendo las directrices del patronato y de la dirección. En casos de conflicto o ausencia de acuerdos en cuestiones fundamentales es cuando la dirección interviene.

En el caso del instituto donde estoy el nivel de democracia y de participación de los docentes, los padres del consejo escolar y los alumnos es bastante elevada y continuada a lo largo de todo el curso escolar.

¿Quina valoración hacen los alumnos de la intervención del educador / a social?
A finales de cada curso se pasa un cuestionario anónimo a los alumnos para que valoren la labor llevada a cabo y hasta el momento el grado de satisfacción es muy alto. Entienden que el Aula 9 y la figura de la educadora es un espacio y un acompañamiento que no tendrían de otra forma y que saben diferenciar de las figuras docentes.

En el Aula 9 no se hace un abordaje puramente psicológico o académico sino que se lleva a cabo una intervención socioeducativa integral en un espacio donde pueden hablar de sus inquietudes, de sus preocupaciones y de sus intereses, sin ser juzgados o cuestionados.

En estos dos años se ha atendido a unos 40 alumnos de forma regular.

¿Y las familias?
Las familias también se muestran muy satisfechas por el recurso del Aula 9. Sólo en dos casos los padres pidieron que sus hijas no siguieran asistiendo porque consideraban que allí participaban alumnos problemáticos o conflictivos y por tanto creían que podían ser una mala influencias para ellas.

Cuando los hijos comienzan en el Aula 9, las familias se comprometen a:

  • Motivar al alumno/a en participar en el proyecto e interesarse por su evolución.
  • Aportar la información necesaria para alcanzar el éxito.
  • Asistir a las reuniones / atender a los profesionales con el fin de valorar la implicación del menor en el proyecto.
  • Hacer cumplir los acuerdos tomados en los encuentros.


Por último nos gustaría conocer qué es para ti la escuela, su esencia.
La escuela es un espacio de formación e instrucción donde los alumnos pasan buena parte de su vida. Es un espacio de crecimiento personal y de aprendizaje vital, no sólo académico; incorporan herramientas relacionales, se moldea el carácter y se perfilan los intereses que pueden marcar su vida. Inocula la necesidad de aprender, la curiosidad, el interés por el conocimiento y el autoconocimiento. 

Se trabaja valores y aspectos como la empatía, la solidaridad y las relaciones con los demás. Pero no olvidemos que la escuela es un lugar básicamente de instrucción y por tanto el pilar fundamental de la educación debe centrarse en casa, en el entorno familiar, con una estrecha relación con el centro educativo. Por ello, y parafraseando a Jaume Funes, es necesario que la escuela abre las puertas a las familias y al entorno y es necesario que el entorno y las familias entren dentro de las escuelas.

07 abril 2017

Educación social en la escuela: necesaria y efectiva

Cuando muchos de nosotros estudiamos la carrera, no se contemplaba este ámbito como factible para desarrollar la tarea profesional. ¿Un/a educador/a social en la escuela? ¿Convivir y combinar el trabajo de un/a maestro/a con la educación no formal? Impensable.

Por suerte esto ha cambiado y cada vez más escuelas demandan y valoran esta figura, como la Escuela Cultura Práctica, de Terrassa. Pero no todo son facilidades: aún quedan los que no entienden que la acción educativa "siempre se construye sobre la relación interpersonal entre educador y educando", aunque los objetivos específicos y las metodologías aplicadas sean divergentes (Educación Social y Escuela, revista de Intervención Socioeducativa de Pere Tarrés, nº32, 2006)

Además, hay que entender que enseñar y educar no son lo mismo pero son acciones que se complementan en las instituciones educativas y, por tanto, están condenadas a entenderse, planteándose la validación competencial como objetivo genérico a alcanzar.

Resultado de imagen de árbolTengamos presente que "la educación traspasa las paredes de las aulas y pasea por toda la escuela en formas diferentes a los contenidos curriculares. La educación camina por los pasillos, por los juegos en el patio, por las reuniones (...) de madres y padres, para la planificación e implementación de proyectos innovadores y por las reuniones para acordar marcos de convivencia escolar. Incluso se destila intención educativa en el momento de entrar y salir de la escuela. Y es en todos estos espacios donde la educación social tiene mucho que aportar desde la experiencia de una profesión consolidada en espacios de educación no formal"(Oscar Martínez en 'La Educación Social ya existe en la escuela' , 2016)

Pero no olvidemos que como profesión consolidada hay que reclamar funciones, medios, espacios y metodologías propias. La educación social interviene de forma natural en situaciones de vulnerabilidad con planteamientos de prevención y de actuación coordinada y no podemos, por tanto, conformarnos al responder a requerimientos de urgencia.

Entendemos la complejidad social actual y el desbordamiento de situaciones disruptivas que se generan en el día a día del aula pero para ello se requiere de una escuela con planteamientos disciplinarios sólidos. En este contexto la educación social debe poder abordar aquellas problemáticas y dificultades extracurriculares que afectan el correcto desarrollo del menor como alumno / a y como ciudadano. Esto implica determinar los componentes básicos de la escuela renovada que necesitamos. 

En concreto, Jaume Funes indica algunos en el artículo publicado en el diario Ara en 2016: "una escuela sólo es verdaderamente escuela si (...) está pensada para facilitar la infancia, el desarrollo, la curiosidad por saber, el descubrimiento del mundo y de los otros en un entorno concreto, en el que diferentes adultos educan; (...) una escuela es escuela si dentro están todas las infancias (...), todas sus diversidades vitales, donde todos son de diversas maneras buenos alumnos y lo que preocupa a los padres es el grupo, el aprendizaje cooperativo, el descubrimiento diario de la diversidad; (...) una escuela es nueva y buena si padres y madres pueden entrar y maestros y profesores salir. Si unos y otros comparten currículo, vida y educación ".

El educador/a social, por tanto, debe contribuir a poner la mirada sobre la persona y no sólo sobre el alumno/a. En esta renovación, nuestra profesión debe tener un papel protagonista, activo, innovador y vinculante.

08 febrero 2017

Educació social a l'escola. Necessària i efectiva

Quan molts de nosaltres vam estudiar la carrera, no es contemplava aquest àmbit com a factible per desenvolupar la tasca professional. Un/a educador/a social a l’escola? Conviure i combinar el treball d’un/a mestre/a amb l’educació no formal? Impensable.

Per sort això ha canviat i cada cop més escoles demanden i valoren aquesta figura, com l’Escola Cultura Pràctica, de Terrassa. Però no tot són facilitats: encara queden els que no entenen que l’acció educativa “sempre es construeix sobre la relació interpersonal entre educador i educand”, encara que els objectius específics i les metodologies aplicades siguin divergents (‘Educació Social i Escola’, Revista d’Intervenció Socioeducativa de Pere Tarrés, nº32, 2006)

A més, cal entendre que ‘ensenyar’ i ‘educar’ no són el mateix però són accions que es complementen en les institucions educatives i, per tant, estan condemnades a entendre’s tot plantejant-se la validació competencial com objectiu genèric a assolir.

Tinguem present que “l’educació traspassa les parets de les aules i passeja per tota l’escola en formes diferents als continguts curriculars. L’educació camina pels passadissos, pels jocs al pati, per les reunions (…) de mares i pares, per la planificació i implementació de projectes innovadors i per les reunions per acordar marcs de convivència escolar. Fins i tot es destil·la intenció educativa en el moment d’entrar i sortir de l’escola. I és en tots aquests espais on l’educació social té molt per aportar des de l’experiència d’una professió consolidada en espais d’educació no formal.” (Òscar Martínez a ‘L’Educació Social ja existeix a l’escola’, 2016)

Però no oblidem que com a professió consolidada cal reclamar funcions, mitjans, espais i metodologies pròpies. L’educació social intervé de forma natural en situacions de vulnerabilitat amb plantejaments de prevenció i d’actuació coordinada i no podem, per tant, conformar-nos en respondre a requeriments d’urgència.



Entenem la complexitat social actual i el desbordament de situacions disruptives que es generen en el dia a dia de l’aula però per això es requereix d’una escola amb plantejaments disciplinaris sòlids. En aquest context l’educació social ha de poder abordar aquelles problemàtiques i dificultats extracurriculars que afecten al correcte desenvolupament del menor com alumne/a i com a ciutadà. Això implica determinar els components bàsics de l’escola renovada que necessitem. En concret, Jaume Funes indica alguns en l’article publicat al diari Ara el 2016: “una escola només és veritablement escola si (…) està pensada per facilitar la infantesa, el desenvolupament, la curiositat per saber, el descobriment del món i dels altres en un entorn concret, en el qual diferents adults eduquen; (…) una escola és escola si a dins hi són totes les infanteses (…), totes les seves diversitats vitals, on tots són de diverses maneres bons alumnes i el que preocupa als pares és el grup, l’aprenentatge cooperatiu, el descobriment diari de la diversitat; (…) una escola és nova i bona si pares i mares poden entrar-hi i mestres i professors sortir-ne. Si uns i altres comparteixen currículum, vida i educació”.
L’educador/a  social, per tant, ha de contribuir a posar la mirada sobre el noi o noia i no només amb l’alumne/a. En aquesta renovació, la nostra professió ha de tenir un paper protagonista, actiu, innovador i vinculant.



Montserrat Sánchez
Educadora social a Fundació Main